SETI

16 agosto 2010 at 15:00 Deja un comentario

Seguro que más de uno se preguntará qué tiene que ver SETI con lo que serían las telecomunicaciones. Pues tiene que ver bastante, si uno piensa en lo que es SETI.

SETI, para quienes no lo saben, es el acrónimo de Search for Extra-Terrestrial Intelligence, es decir, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. En lo básico, se trata de buscar señales electromagnéticas que puedan ser interpretadas como mensajes de alguna civilización alienígena. Esto suena a pseudociencia y a carnaza para magufos, pero no os confundáis. No se está asumiendo que exista vida inteligente ahí fuera (es una posibilidad, pero no es algo 100% seguro), sino que se está buscando señales, empleando conocimientos científicos, que puedan corresponderse con lo que nosotros llamamos inteligencia. Pero de eso ya hablaré un poco más adelante en este artículo…

Arecibo Observatory

Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico

El concepto es simple, ¿no?

A lo que iba, la base está en las señales de radio. Las radiofrecuencias se dan tanto dentro como fuera de nuestro planeta. Hay radiofrecuencias naturales, por supuesto, pero también artificiales, como las de radio y TV, fáciles de detectar por ser repetitivas y tener un ancho de banda (BW) muy pequeño. Es decir, que el razonamiento a seguir es buscar señales de radio no-naturales si se quiere comprobar que exista alguna civilización extraterrestre ahí fuera. Un artículo de Cocconi y Morrison en 1959 sugería por primera vez la búsqueda de señales en el espectro de las microondas.

SETI en sus comienzos.

La captación de señales se realiza con radiotelescopios. En 1960, Frank Drake comenzó a estudiar señales de radio captadas por el radiotelescopio de Green Bank, en la banda de 400 kHz para un BW de 100 Hz, sin resultados. Es importante mencionar a Frank Drake, ya que es el creador de la famosa ecuación que lleva su apellido:

“El número de civilizaciones que existen en nuestra galaxia y con las que podamos comunicarnos es el producto de los siguientes factores:

  • La tasa media de formación de estrellas al año en nuestra galaxia.
  • La fracción de esas estrellas que posea planetas orbitando a su alrededor.
  • El número medio de planetas que puedan albergar vida por cada estrella con planetas a su alrededor.
  • La fracción de esos planetas que pueda desarrollar vida en algún punto de su historia.
  • La fracción de los planetas anteriores que pueda dar lugar a vida inteligente.
  • La fracción de civilizaciones que desarrolle una tecnología que permita emitir señales reconocibles en el espacio y que atestigüen su existencia.
  • La cantidad de tiempo en la cual estas civilizaciones enviarán su señal al espacio.”

Las estimaciones de 1961 le daban a Drake 10 civilizaciones que podrían enviar su mensaje al espacio en un lapso de 10.000 años. En la actualidad, los cálculos para el mismo período dan 2 civilizaciones (aunque habría cerca de 200 que no estarían enviando señales); los más optimistas dan 20.000 civilizaciones que hayan enviado sus señales en los últimos 100.000 años, y los más pesimistas dicen que durante estos últimos 1.000 años hemos estado solos en la Vía Láctea.

Unos pocos años más tarde en la década de los 60, los grandes radiotelescopios como Big Ear en Ohio o el de Arecibo en Puerto Rico empezaron a funcionar y dar lugar al primer programa de SETI continuo en la Universidad de Ohio. 1974 fue el año en que el observatorio de Arecibo enviaba un mensaje a las estrellas, en concreto al cúmulo estelar M13, esperando que en el futuro alguna civilización alienígena lo recibiera e interpretara. No es un intento de comunicación, puesto que necesita 25000 años para llegar a su destino, sino más bien una muestra de los logros de la Humanidad y que sepan que hemos existido.

El Mensaje de Arecibo, creado entre otros por Frank Drake y Carl Sagan, contenía lo siguiente:

  1. Los números del 1 al 10.
  2. Los números atómicos de los elementos siguientes: hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo, es decir, los componentes del ADN (ácido desoxirribonucleico).
  3. Las fórmulas de los azúcares y las bases de los nucleótidos del ADN.
  4. El número de nucleótidos del ADN y la representación en doble espiral del mismo.
  5. Un dibujo de un ser humano, junto a la altura media y la población humana en la Tierra.
  6. Un gráfico del Sistema Solar.
  7. Un gráfico del radiotelescopio de Arecibo con la media del diámetro del plato de la antena transmisora.
Arecibo Message

Mensaje de Arecibo

Al margen de este mensaje, el 15 de agosto de 1977 un voluntario del proyecto SETI, Jerry Ehman, vio una señal extrañamente potente en el telescopio de Ohio. Imprimió la señal recibida e indicó la parte interesante de la misma, con un “Wow!” al lado, de ahí que el mensaje se conozca como la Señal Wow. Se dice que es un indicador de una posible señal enviada por una inteligencia extraterrestre, pero nunca se ha vuelto a recibir una señal parecida a ésta.

Wow Signal

Señal Wow (Pulsa para verlo más grande)

Evolución y SETI@Home

En 1979, la Universidad de California lanzó un proyecto más de SETI: “Search for Extraterrestrial Radio Emissions from Nearby Developed Intelligent Populations (SERENDIP)”, es decir, búsqueda de mensajes que hayan enviado civilizaciones que se han desarrollado cerca (aunque lo de “cerca” en el Universo es relativo). El proyecto ha tenido cinco versiones, siendo la última la que comenzó en junio de 2009.

A principios de los 80, el físico Paul Horowitz de la Universidad de Harvard propuso diseñar un analizador de espectro específico para SETI. Para ello, era necesario emplear tecnología DSP (es decir, de procesiamiento de señales digitales). En 1981 se creó el analizador portátil “Suitcase SETI”, con capacidad para 131.000 canales de banda estrecha. Tras las pruebas de campo en 1982, comenzó a usarse en 1983 en el proyecto “Sentinel” (centinela) hasta 1985.

El proyecto “META” (Megachannel Extra-Terrestrial Assay) sustituía en 1985 a “Sentinel”, ofreciendo una mayor capacidad: 8,4 millones de canales, con una resolución de 0,05 Hz por canal. También era capaz de diferencia una señal emitida en la Tierra de otra de origen extraterrestre, y como curiosidad estuvo en parte financiado por Steven Spielberg. En la actualidad, y desde 1990 en Argentina, está en marcha META II.

En 1995 se creó el sustituto de META (obviando a META II), el proyecto “BETA” (Billion-channel Extra-Terrestrial Assay), con capacidad para recibir 250 millones de canales simultáneos con resolución de 0,5 Hz por canal, empleando transformadas rápidas de Fourier (FFT). Este proyecto permite observar el espectro de microondas desde 1,4 a 1,72 GHz en ocho saltos, con dos segundos de observación por salto. Sin embargo, el radiotelescopio de 26 de diámetro que hasta entonces se había empleado para “Sentinel”, “META” y “BETA” fue destrozado por fuertes vientos el 23 de marzo de 1999, suponiendo el fin de “BETA”.

Antes de ello, en 1992, el Gobierno de EE.UU. fundó el programa de la NASA conocido como MOP (Microwave Observing Programa), pensado para realizar una comprobación del cielo y, en concreto, de 800 estrellas cercanas específicas, analizándose señales con analizadores de unos 15 millones de canales cada uno. Y digo que estaba pensado porque este programa fue cancelado por el Congreso de EE.UU. un año después de ser puesto en marcha. Como resultado, se fundó la Liga SETI, organización sin ánimo de lucro dedicada a continuar con la investigación, usando incluso simples antenas parabólicas de TV modificadas para captar las señales deseadas con una sensibilidad modesta. De aquí nació el Proyecto “Argus” para aficionados.

En 1995, el Instituto SETI de Mountain View, en California, resucitó el proyecto MOP con el obvio nombre de “Phoenix”, con fondos privados. Desde 1995 hasta 2004, este proyecto ha observado el equivalente a 800 estrelas en el rango de frecuencias de 1,2 a 3 GHz.

Mayo de 1999 fue la fecha en que la Universidad de California puso a disposición del público el proyecto “SETI@home”. Gracias a esto, cualquier persona con su ordenador puede ayudar en la búsqueda de alguna señal que pueda dar indicios de “inteligencia”, con un salvapantallas indicando el progreso de la señal que actualmente esté analizando, y enviando los resultados obtenidos. De hecho, el proyecto “SETI@home” tiene dos finalidades:

  1. ayudar en la búsqueda de señales que podrían haber sido enviadas por civilizaciones inteligentes alienígenas.
  2. demostrar la utilidad de un programa de voluntariado para SETI.

En la actualidad, se utiliza el programa BOINC de la Universidad de California para participar en éste y en otros proyectos.

SETI@Home

SETI@Home

¿Buscamos en la dirección correcta? La paradoja de Fermi.

A día de hoy, a excepción de la Señal Wow, no hemos recibido nada que nos pueda indicar que una civilización extraterrestre envíe señales al espacio exterior (y aun así la Señal Wow no es desde luego definitiva para decir que la enviaron unos extraterrestres). Esto nos lleva a pensar que, tal vez, las frecuencias de radio no sean las más adecuadas. O al menos es una de las cosas que indica la paradoja de Fermi:

“El tamaño y la edad del Universo nos hacen creer que deben existir muchas cilivaciones avanzadas tecnológicamente. Sin embargo, esta creencia parece lógicamente inconsistente con la falta de evidencias observadas que la soporten. Puede que:

la suposición inicial es incorrecta y la vida inteligente avanzada tecnológicamente sea mucho más escasa de lo que creemos,

o las observaciones actuales son incompletas y aún no las hemos detectado,

o nuestras metodologías de búsqueda son incorrectas y no usamos los indicadores adecuados.”

Esto nos viene a decir que o bien hay pocas civilizaciones con una inteligencia como la nuestra (cosa probable) o bien aún no las hemos encontrado o simplemente usamos los canales incorrectos. En mi opinión, parece una combinación de las tres, al menos en nuestra galaxia, porque el Universo da muchas más posibilidades, pero están ya demasiado lejos para una detección decente.

Así que hay que seguir intentándolo por las radiofrecuencias, pero puede que no sea la única zona en la que buscar y haya que intentar otras frecuencias. ¿Por qué otras frecuencias? Porque también hay que atender al concepto de qué consideramos inteligente. ¿Algo que piense como nosotros? Puede que haya otros tipos de inteligencia, pero se escapan al concepto que los humanos tenemos de ésta.

El futuro aún nos reserva bastantes cosas. Lo que está claro es que, sea el tipo de inteligencia que sea, no está cerca. Si no, como dijo el difunto escritor Arthur C. Clarke, ya habría venido alguna suerte de policía espacial a avisarnos para que dejemos de lanzar nuestra basura en forma de señales de radio y TV al espacio.

Fuente: Wikipedia

No sólo es peligroso llevar un espadón como ése. También es peligroso ponerse implantes más grandes de lo permitido (sí, Tifa, hablo de ti) o, por qué no, dejarte atravesar por una katna
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