Cloud computing

31 enero 2012 at 20:59 1 comentario

Una cosa que no debe hacer un ingeniero, sobre todo de telecomunicaciones, es estancarse. Puedes tener un trabajo y aprender cosas nuevas en él, pero formarte por tu cuenta también es importante. Y ya que he puesto demasiadas dudas y un poco de pesimismo en nuestra profesión en España, lo mejor es animar esto. Básicamente porque un ingeniero, lo menos que puede hacer, es venirse abajo.

Así que volvamos a algo que hacía en mis tiempos de estudiante, tanto de carrera como de máster, y es de hablar de cosas que están muy relacionadas con nuestro mundo, el mundo de las telecomunicaciones, sin comernos la cabeza sobre cómo será nuestro futuro laboral, porque hay que hacerlo lo mejor posible para levantarlo. De nuevo, no puedo asegurar continuidad alguna, pero me gustaría compartir las cosas que busco y aprendo, para estar al día.

Y hoy, quiero hablar de la computación en nube o cloud computing. Cubriré lo que considero básico, no es tampoco cuestión de profundizar demasiado y que no se entienda nada. Otro día hablaremos un poco de la polémica alrededor del modelo de la nube, porque la tiene.

Más de uno habréis oído hablar de “los archivos en la nube”, y más seguramente por el caso de Megaupload, que tenía precisamente sus archivos en la así llamada nube. Pero ahora os preguntaréis, los que tengáis esa inquietud: ¿qué es “la nube”?

En primer lugar, me gustaría hablaros primero del concepto de computación ubicua. Hablamos de computación ubicua como el paradigma que trata de convertir al ordenador en un agente virtual, integrado en el entorno, permitiendo trabajar con cualquier objeto (con sensores y actuadores) conectado a una red. Es una computación en la que el ordenador sea un intermediario o incluso usar algo que no es un ordenador, simplemente un sistema empotrado, como nuestro dispositivo.

Hecha esta ligera introducción, y siguiendo con el concepto de “el ordenador como intermediario”, la computación en la nube supone la entrega de la computación, en lo referido a recursos, software e información, se entregan como un servicio, no como un producto, a través de estos intermediarios (ordenadores y otros dispositivos inteligentes) a través de una red, como Internet. El usuario de la nube no necesita saber dónde se guardan dichos recursos ni otros detalles de la nube: solo debemos preocuparnos de tener un dispositivo y la conexión a la red para disfrutar de este servicio.

Es decir, la computación en la nube se basa en poder acceder a software e información, almacenados en una red, solamente a través de un navegador web o incluso desde una aplicación para dispositivos móviles. Y al no estar guardado dentro del dispositivo, es esencial que este servicio sea provisto de forma rápida y eficaz, como si estuviese instalado en el ordenador o en el móvil. Esto supone una carrera entre los proveedores por ofrecer el mejor servicio posible, lo cual a su vez beneficia al usuario.

La computación en la nube no está pensada realmente para un tipo de cliente específico, sino que se basa en tipos de proyectos y qué ofrecen estos en general. No es una panacea para la provisión de servicios, pero sí un paradigma de la computación a tener en cuenta, sobre todo viendo que su presencia en nuestro entorno es más evidente, desde los servicios para compartir archivos (como el infame Megaupload) hasta el ocio (como la plataforma de videojuegos Steam).

Características

  • Acceso ágil de los recursos, a través de una interfaz programable de aplicación o API (Application programmable interface) que permite a la máquina interacturar con el contenido en la nube de forma similar a cómo se haría si ese contenido estuviese guardado en nuestro dispositivo y no “en otro sitio”.
  • Se reduce el coste de la infraestructura y de las licencias, ya que suelen ser proporcionadas por terceros, lo que para las empresas es también una reducción de costes de mantenimiento en los departamentos de IT. Además, muchos servicios suelen pagarse únicamente según su uso.
  • El acceso y uso de los recursos de la nube es independiente del dispositivo. Además, existen herramientas de autoservicio que permitan al propio usuario adquirir los servicios por su cuenta, por lo que es el usuario quien toma el control.
  • Centralización de infraestructuras en localizaciones de bajo coste. Eso sí, esta centralización provoca cierta dependencia entre los proveedores de servicios.
  • Mejora de la escalabilidad y aumento de capacidad de los picos de carga. El proveedor debe tener muy en cuenta este punto, ya que a medida que aumente el número de usuarios, la carga será mayor, y ha de adaptarse para evitar sobrecargas y pérdidas de información. En este aspecto también es importante la tecnología de virtualización, que permite compartir servidores y dispositivos de almacenamiento, y no dificultar su uso durante una migración que realice el proveedor.
  • Mejor eficiencia en el uso de los recursos y aumento del dinamismo en la provisión de los mismos.
  • Mantenimiento sencillo de los servicios de la nube.
  • La seguridad puede verse mejorada con la centralización de los datos, ya que los proveedores, con dicha centralización, pueden centrarse en este aspecto. Sin embargo, la seguridad y, sobre todo, el mantenimiento de la privacidad de los datos, también es criticada debido a que, en la nube, la información pasa por varios nodos, y cada uno puede ser un foco de fallos de seguridad.

Capas

  • Cliente: El usuario accede a través de dispositivos cliente (ordenador, teléfono móvil, etc.). Algunos de estos “clientes de la nube” usan la nube para casi todas las aplicaciones que la requieran. Además, las aplicaciones pueden necesitar un software específico o ser más estándares para su acceso.
  • Aplicación: También llamado Software como Servicio (SSaS – Software as a Service), como bien dice su nombre, ofrece el software como un servicio más de Internet, por lo que no es necesario instalarlo en tu propio dispositivo. Simplemente se dispone de una serie de tareas, y archivos de configuración que contienen información dinámica sobre dichas tareas, que pueden ser de almacenamiento, comunicación o gestión. Las aplicaciones en la nube se acceden a través de una API. Un ejemplo puede ser el servicio de Google Docs, que permite crear archivos de texto y hojas de cálculo, por poner unos ejemplos, sin necesidad de guardarlos en el disco duro y sin instalar nada, ya que el servicio se ofrece desde el mismo navegador donde se acceda a Google Docs.
  • Plataforma: También llamado Plataforma como Servicio (PaaS – Platform as a Service) ofrece una plataforma o solución de computación como un servicio. Facilita el despliegue de aplicaciones sin los costes y la complejidad de hacerlo en el modo tradicional. PaaS cubre los diversos aspectos del ciclo de desarrollo y de pruebas del software.
  • Infraestructura: También llamado Infraestructura como Servicio (IaaS – Infrastructure as a Service) ofrece una infraestructura de computación, normalmente un entorno virtual, como servicio, incluyendo su estructura y capacidad de almacenamiento. Se puede decir que es un “servidor externo” y los gastos vienen del uso de los recursos, es decir, de la actividad por parte del usuario.
  • Servidor: Se corresponde al hardware y/o software dedicado a la entrega de los recursos de la nube.

Tipos de nubes

  • Nube pública: Es el modelo estándar de nube. El proveedor de servicios deja abierto al público en general sus recursos y es el responsable único del mantenimiento de la nube. Normalmente ofrecen servicios gratuitos o solo cobrando el uso que se haga.
  • Nube comunitaria: Varias organizaciones comparten una misma nuba para dedicarse a un asunto común, como la seguridad, y puede ser gestionado por las propias organizaciones o bien dejarlo en manos de terceros, y pueden alojar la nube interna o externamente. Los costes se reparten entre los usarios de la nube comunitaria, que son menos que en la pública.
  • Nube híbrida: Es la unión de dos o más nubes de cualquier tipo. Cada una es una entidad independiente, pero en conjunto ofrecen muchas ventajas como modelos de despliegue múltiple. También hablamos de una nube híbrida cuando simplemente varios sistemas están conectados para ir pasando datos entre uno y otro.
  • Nube privada: Esta infraestructura está disponible únicamente para una organización. Al igual que en una nube comunitaria, su gestión y alojamiento puede ser cosa de la propia organización o dejarse en manos de terceros. Este tipo de nube es criticado porque es lo más parecido a crear un servidor propio clásico que al de la nube, y requiere más espacio y mantenimiento.

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1 comentario Add your own

  • 1. novoinstal  |  18 febrero 2014 a las 23:12

    como se instalan los cables de red de un edificio

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